Jesse Baez: Desvelados y sin amor
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Nuestro querido Licenciado presentó su examen de grado en el Teatro Metropólitan ante 3,165 personas que no solo corearon cada una de sus melodías, sino que se juraron amor eterno, convirtiendo la noche en ese momento que miles de fans esperábamos y que, sin duda, se quedará grabado para siempre en nuestros corazones.
Jesse Baez nos ha recordado en más de una ocasión que el camino al éxito no siempre es lineal. No hay que temerle a la incomodidad ni a explorar distintas pasiones, pues es precisamente ahí donde terminas encontrando tu verdadera esencia.
Casi sin darse cuenta, en esa búsqueda personal, Jesse se convirtió en un pionero del R&B en español y encontró en México una segunda patria, donde al pasar del tiempo ha logrado materializar su sueño.

Pocos artistas logran transmitir sentimientos de manera tan pura. La música de Jesse crea una atmósfera introspectiva y melancólica que nos abraza en el mood de “broke kid”, pero lo hace con una elegancia única. Sus letras sobre el desamor, los procesos internos y las ilusiones rotas encuentran el vehículo perfecto en su voz aterciopelada, convirtiéndose en el soundtrack de nuestros momentos más cruciales.
El concierto fue un viaje impecable por su trayectoria; un recorrido que despertó la nostalgia con clásicos como 'Decile' y 'Apaga la luz', pero también hizo relucir su evolución con éxitos como 'Mi persona favorita' y 'Creo que me estoy enamorando'. La noche se sintió aún más íntima gracias a sus invitados: Girl Ultra, Yoshi, Foudeqush y Santi.
Verlos juntos fue entender que, más allá de los números, Jesse ha construido una familia de artistas que han caminado y crecido a su lado

Sin duda, el momento que nos devolvió la fe en el amor ocurrió en "No sé vivir". Mientras la música llenaba el recinto, una pareja entre el público decidió dar el siguiente paso y comprometerse, convirtiendo el concierto en un capítulo inolvidable de su vida. Fue la prueba de que estas canciones son mucho más que sonido; son experiencias que nos conectan en lo más profundo.
Así que sí, este concierto con sold out fue una consolidación y muestra del impacto que ha tenido la música del gran guatemalteco que solo buscaba compartir su amor a la música. México no sólo lo recibió con los brazos abiertos, sino que hoy lo proclama como una estrella brillante. Y aunque dicen que “lo bueno tarda”, nos queda claro que a Jesse Baez aún le queda un asombroso y largo camino por recorrer.

Al final de la noche, mientras las luces del Metropólitan se apagaban y el eco de los aplausos aún vibraba en las paredes de mármol, quedó claro que Jesse Baez ya no es solo una promesa. Es la prueba viviente de que la vulnerabilidad es una fortaleza y de que el R&B en español tiene un rostro y un corazón bien definidos. Salimos del teatro con el alma un poco más ligera y la certeza de que fuimos testigos de una noche histórica. Gracias por el examen de grado, Licenciado; la calificación es, sin duda, una mención honorífica.


